EL BARRIO SE VA RENOVANDO Y GANA PUNTOS EN EL CASCO ANTIGUO
LA VILLANUEVA SE PONE MÁS "BONITA"
Logroño va, poco a poco, recuperando su pasado histórico, en este caso, se pone la fuerza y el empeño en dotar a sus calles de las mejores condiciones urbanísticas. Una obsesión de las últimas Corporaciones se ha centrado en el barrio de La Villanueva que ha sufrido un cambio espectacular con la reurbanización de dos últimas calles, como son El Ochavo y Los Baños. La pavimentación de ambas calzadas ha hecho ganar mil metros cuadrados de zona peatonal como ha recordado el concejal Iñigo López-Araquistáin , a la hora de dar la arrancada inaugural con la presencia del alcalde Conrado Escobar y los concejales Celia Sanz y Rubén Antoñanzas, amén de representación vecinal y los dos cronistas de la Ciudad. La obra tiene que continuar, como los tramos pendientes, en San Gil, y la travesía San Roque. La pavimentación integral y el soterramiento del cableado eléctrico y telecomunicaciones dan el broche al proyecto, ejecutado por la empresa Antis por un importe de 205.530 euros.
La calle del Ochavo tiene la singularidad de ser la más estrecha de Logroño, lo justo para que pasara un caballo. Julio Arnaiz, funcionario municipal, ya jubilado, le dedicó un poema que puso la nota afectuosa. Conrado Escobar piensa, y piensa bien, que estas obras pequeñas tienen tanto valor como las calzadas de mayor presupuesto. Esta reforma se añade a la puesta próxima del centro San Bernabé, foco tecnológico y empresarial que va a revitalizar la zona, junto a la Cocina Económica y el nuevo Centro de Salud y, sobre todo, se reivindica la historia y el pasado de la Ciudad , a veces un poco olvidada.
Una curiosidad: en una esquina de la calle Los Baños con Rodríguez Paterna, una lápida recuerda que en ese lugar se ubicó el primer colegio de los Maristas en Logroño, año 1898.
La calle del Ochavo tiene la singularidad de ser la más estrecha de Logroño, lo justo para que pasara un caballo. Julio Arnaiz, funcionario municipal, ya jubilado, le dedicó un poema que puso la nota afectuosa. Conrado Escobar piensa, y piensa bien, que estas obras pequeñas tienen tanto valor como las calzadas de mayor presupuesto. Esta reforma se añade a la puesta próxima del centro San Bernabé, foco tecnológico y empresarial que va a revitalizar la zona, junto a la Cocina Económica y el nuevo Centro de Salud y, sobre todo, se reivindica la historia y el pasado de la Ciudad , a veces un poco olvidada.
Una curiosidad: en una esquina de la calle Los Baños con Rodríguez Paterna, una lápida recuerda que en ese lugar se ubicó el primer colegio de los Maristas en Logroño, año 1898.
Los maristas han cubierto más de cien años en Logroño y su primera ubicación fue en el Casco Antiguo de ahora pero entonces era el centro de la Ciudad.



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