Logroño 1521
Se propone transformar el entorno del Revellín y Valbuena, construir dos parkings subterráneos, desvío de la calle Norte, jardines y visibilizar los restos arqueológicos de Valbuena.
De las promesas a los hechos porque “el futuro estaba aquí”, ha reafirmado el alcalde de Logroño en la presentación del proyecto del futuro “Logroño 1521” con el que pretende transformar el entorno del Revellín y Valbuena. Conrado Escobar ha desglosado los principales ejes, junto al arquitecto Jesús Ulargui y el arqueólogo, José Manuel Tudanza y compartiendo información, en presencia de concejales y diferentes colectivos de la ciudad. “El impacto, que podía tener “Logroño 1521”puede equiparse con el soterramiento del ferrocarril, defendiendo que la solución urbanística resuelve un compendio de dificultades que hemos convertido en oportunidades”, añadiendo que, ”por ahora, esa ambición se concreta en un diseño y en el compromiso de reservar fondos para preparar su desarrollo. Sin una estimación del presupuesto total, no es posible todavía medir qué parte podrá ejecutarse ni en qué plazos.” Los estudios, las licitaciones y la capacidad financiera municipal determinará mañana cuánto de la transformación presentada llegará finalmente a las calles. Entre los principales protagonistas está la construcción de dos aparcamientos subterráneos y el desvío la calle Norte.
La partida comprometida, que irá en los próximos presupuestos municipales, es de 400.000 euros, destinados a estudios técnicos. El proyecto modifica la ubicación de los dos parkings subterráneos, frente al presentado hace dos años: uno se construirá en la calle Bailén, con dos plantas bajo tierra y la posibilidad de añadir una tercera. El otro aparcamiento ocupará el espacio en el que, actualmente, se asienta el estacionamiento en superficie del Revellín y Comandancia.
La primera intervención será el estacionamiento de Bailén y su apertura permitirá disponer de una alternativa de aparcamiento antes de abordar las obras del entorno del Revellín y desplazar la calle Norte, por detrás de los edificios de Comandancia, ya comprometidos con el Ministerio de Defensa. Las plazas de aparcamiento serán 852, que hacen 202 más que las actuales. El coste de los aparcamientos no lo asumirá el Ayuntamiento, sino que se ofrecerá una licitación conjunta para que la empresa adjudicataria se haga cargo de la inversión.
El diseño contempla ganar 4.000 metros cuadrados de superficie arqueológica visitable y 25.000 metros cuadrados de zonas verdes, conectando este ámbito con el parque del Ebro para facilitar recorridos entre las distintas zonas. La propuesta integra el ADN de Logroño, reforzando una conexión verde sostenible con el parque que da al Ebro: “En ese sentido, el río recupera centralidad. Vamos a entender la ciudad en el plano histórico y en su futuro”.
La intención plantea ampliar los espacios verdes, hacer visitable la muralla carlista, integrándola en los nuevos restos arqueológicos, reorganizar el tráfico y los aparcamientos con una zona ajardinada.
En el horizonte de 2031
Garantiza Conrado Escobar que toda la intervención será financiable, no desvela el alcance económico del ambicioso proyecto y los restos del antiguo convento de Valbuena formarán parte de los itinerarios. La propuesta incorpora este enclave al recorrido por el patrimonio de la zona, conectándolos con la Sala Amós Salvador, La Gota de Leche, el Centro de Fundación Ibercaja, el Teatro Bretón y el Centro de la Cultura del Rioja. Con el horizonte del 2031.
Los primeros trabajos, vinculados al proyecto, aventura Conrado Escobar, se iniciarán a finales del 2027 ó 2028, mientras que el desplazamiento de la calle Norte, que irá detrás de los edificios de Comandancia, podrían iniciarse en 2028. Una de las operaciones del proyecto es dar continuidad al entorno del Revellín y mejorar su conexión con el parque del Ebro para acercarlo al centro urbano.
ES UN DECIR. Estamos ante una de las transformaciones urbanas de la historia de la ciudad. Conrado Escobar, con orgullo, la equipara con la producida, con el soterramiento del ferrocarril. Todavía en la primera fase de su desarrollo, ha ensanchado la ciudad con sus urbanizaciones modernas, ha extendido sus barrios y ha conectado a logroñeses de un lado de la vía con logroñeses que habitan en el centro urbano. El soterramiento ha traído la modernidad. “Logroño 1521” entronca nuestra historia tan nuestra, perpetúa unos valores patrimoniales e incorpora un espacio urbano con el futuro sin perder ni un gramo de su identidad los espacios del entorno del Revellín.













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